CRÓNICAS DE UN FINAL CASI ANUNCIADO (III) - Olvidaste que era el amor lo que importaba.
LA VERDAD … ME ESTALLÓ ENTRE LAS MANOS.
“Temblándole la voz, me habló de dudas... Ah, dudas! Era eso! Pensaba que podría ser peor. Parezco mema, como si no supiera lo que eso significaba. Me quedé embobada esperando a que siguiera hablando como si la cosa no fuera conmigo... quizá incrédula a lo que estaba pasando, a no reconocer a la persona que tenía delante, más bien a no contrastar esas palabras en su boca, que no le pegaban para nada. Me quiere. Intenté excusar lo que estaban escupiendo sus labios."
Hace días que ando buscando no se qué. Empecé sin darme cuenta en la captura de unas fotos que hace tiempo no veía, porque quería volver a encontrarme en ese momento, a ver si por sorpresa, podría sentir algo de lo que sentía entonces, dejar el frío que me recorre cada vez que saco aquellas cartas, que ya no me arrancan ni una sonrisa.
"Pero… ¿a que se refiere? Sigue con su discurso cansino… ¿Qué momento fue el que me perdí? ¿Dónde estaba yo cuando pasó? ¿Con qué detalle no me quedé? Me dejo caer en el sofá abatida, me echo las manos a la cabeza, quiero gritar, patalear, llorar… Un paso atrás, dos, tres… ¡¡miles!! Después del numerito de circo, le rocé el corazón y se desdijo… en el fondo le daba miedo decirme adiós. Y le creí. Esa noche caí en vela, no pude dormir, me acosté con angustia, y me levanté con dolor, afligida y creyendo que había sido una de las pesadillas que tantas noches había soñado. Olvidémoslo. Pero cuanto más trataba de no pensar más repicaban sus palabras en mi cabeza, más daño me hacía, más insegura me sentía… más vacía. Olvídalo, olvídalo… y seguí creyéndole.”
Levanté muros de rabia a su paso, maldiciendo aquel momento dónde me quitó de un porrazo los sueños. Momentos en el que quererle ya, tenía un alto precio, un precio que pagué cerca de la verdad. Esperanzas desvanecidas en el intento de interpretar un papel que cada vez se iba quedando más añejo.
“La verdad acababa de estallarme en los morros y yo todavía sin percatarme de lo que pasaba entorno a mí. Pero… esto fue lo mejor, lo peor todavía aún se haría de rogar. No me quiere. No me quiere... Cuántas veces me repetía eso mi cerebro, y cuántas veces me sacudía el corazón. Pero yo seguía allí contemplando aquella calamidad. Poco tiempo después, la realidad llegó como una pedrada en mi cabeza, dejándome aturdida y confusa. Se acabó… y esta vez no le creí, no quise creerle. La verdad se escondió detrás de él para golpearme, y… tachó mi sonrisa.” (2006).- FIN.


