Maestra de la contradicción y experta de romper lo prohibido…
Siento que cada vez están más lejos, aquellos años en que solía reír acompañada siempre de la misma persona, un tiempo en que mi mundo era otro mundo. A veces escuece, ya que en momentos, te pilla desprevenida, baja y en estado de no alerta. No es que eche de menos aquella vida, he aprendido a vivir sin ella… pero siempre queda el deseo de que se repita, en otro lugar y con otras personas. Luego despierto y me doy cuenta que ya no son ni deseos, son tan solo recuerdos y más recuerdos, que cada vez son más frágiles y que cada vez recuerdo con más pereza, cada vez me asaltan menos…
Ahora mi vida, convertida en una contradicción absurda. Siento la necesidad de estar sola, pero a veces me asusta tanta soledad. Sobretodo me siento extraña, cuando al rodearme de personas, miro hacia ambos lados, y no encuentro una mirada cómplice que me saque de entre la multitud, ese tu y yo en medio de la muchedumbre… solo encuentro un yo… yo rodeada de gente, sencillamente. Sintiendo la soledad en medio de la intemperie, desnuda, sin calor y con el vaivén del viento, llevándome de aquí para allá, sin que nadie agarre mi cuerpo para que no se estrelle contra nada.
Se que en todo este tiempo he logrado mucho, pero he querido ir demasiado rápido en otras cosas Si, he conseguido muchas cosas, cosas que nunca hubiera imaginado. Aún así, sigo sintiéndome a veces, un poco inútil y vacía… También he aprendido que mi angustia, es como el viento, y da igual que mi estado de ánimos esté por la nubes… nunca me voy a sentir bien del todo. Siempre voy a querer más y más… y eso me produce fatiga y en algunos casos templanza, excesiva a veces, creo yo. Da igual que fije unos objetivos, siempre cambiaran de dirección, siempre se amoldarán al traqueteo de lo que me rodea y de los que me rodean.