Solo se me ocurre…. Nada.

Las horas comienzan a engordar… pesan y en un instante, se me caerá encima la tarde. Sentada en el último vagón, en la última butaca de la última fila. El cielo cada vez más negro. Cansada, miro los árboles que pasan a gran velocidad. Se cruza otro tren, y se lleva con él el estruendo del claxon del convoy donde viajo. Solo tonterías, pienso. Pero la velocidad se lo ha llevado consigo, incluso mis pensamientos. El cruce de trenes ha arrastrado la dirección de mi mirada, ahora que había encontrado un punto fijo en la inmensidad del infinito, ese punto muerto que estás, pero no estás, que miras sin mirar, donde la imaginación empieza a caminar sin límites establecidos. Así me lo invento, saboreando el tiempo y viviendo un ahora eterno en los espejismos de mi realidad…
This entry was posted on Sunday, July 27th, 2008 at 23:00 and is filed under 1. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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