Tal vez, no sea tarde para comprender que soy como soy, y el mundo es como es.

A pesar de que dicen que los años son sabios… todavía siento… molestias y fastidio, aburrimiento y cansancio… precisamente por el tiempo, que para algunas cosas avanza y para otras… Y dicen también que  con los años uno se forma, madura, aprende, y toda esa retórica que me agobia, porque yo decrezco, cada día que pasa me hago más pequeña, retrocedo a pasos agigantados hacia atrás… los días vuelven a pasar eternos como cuando era niña y no tenía noción del tiempo.

Sigo teniendo miedo a la llegada de los domingos, cada siete días me pasa lo mismo. Siempre acecha esa añoranza y las ganas de llorar, cuando me meto en la cama para hacer la estadística de la semana.  Intento pensar en buenos momentos, porque entre semana no hay tiempo para pensar, y los buenos momentos suelen ser fugaces, tanto que casi ni me llega la señal la cerebro: una mirada alentadora, un “buenos días” agradable, el café de por las mañanas, el artículo del periódico (que hoy me sorprendió), una llamada de teléfono, un “me acordé de tí”, buenas noticias en el trabajo, salir de clase motivada, el fin del día y la sensación de no sentirme vacía e inútil…

Sigo inclinando la cabeza ante cualquier adversidad, sigo envuelta en mi ignorancia, o eso es lo que pretendo, hacerme la tonta me sale a cuenta y si lo hago es por preferir dejar las cosas para otro día, para el día que toque ser un poco más espabilada… ese día solo aparece cuando las decisiones ya están tomadas, y adquirir cualquier papel es válido.  Y así me va.

Pospongo todo lo que pueda significar un cambio trascendental en mi vida, cuando tengo que elegir algún camino, cuando una decisión es importante, cuando me aferro a una falsa idea… me asusta volver a perder, no se si podría asumir otra pérdida… Mi  estadística a día de hoy,  no da carta blanca a todos estos altibajos que no cuadran en ningún balance, siempre aparece el signo negativo en mis cuentas, y el color rojo avisándome de que me aproximo de nuevo a una deuda segura…  A pesar de que evado todo aquello que me provoca éste estado, siguen apareciendo los dichosos números rojos.  

Un año ha dado para mucho, aunque no para demasiado, que contrariedad!! Pero que puedo decir si he intentado cambiar algo de mí y cuando creía que lo había conseguido, me he dado cuenta que sigo siendo la misma de antes, alguien que a veces he aborrecido y que no quisiera haber sido. A estas alturas ya no tengo ganas de culpabilizar a nadie, ni siquiera a mi misma, por haber asumido aquel papel de ignorante y no haber sacado la rabia que aún, a veces se deja ver.

Por eso cuando hablo de mi ignorancia me refiero a esas cosas que se,  pero que no quiero saber, ni entender, ni pensar… porque las injusticias superan a diario a mi ética, ya que siempre pienso que lo que no es ético para mí no lo debe ser para el resto. Pero allá cada uno con su verdad, y con su forma de hacer y deshacer las cosas, yo entiendo que mi forma de ser no se ha hecho sola, y que se la debo a quién con mucho esmero provocó alguna vez en mi vida…la ira… Tal vez, aún no sea tarde para comprender que soy como soy, y el mundo es como es.

This entry was posted on Saturday, January 5th, 2008 at 23:00 and is filed under Uncategorized. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

Leave a Reply