- Querido yo: Últimamente tengo la impresión de que nuestra vida no es más que una sucesión de decepciones y rutina. Creo que nos estamos ocnvirtiendo en autómatas, en
un armazón que ni siente ni padece... Hace unos días por una ventanilla intenté arrimarme a las nubes blancas y en calma para encontrarnos un ratito, quise volar por encima y acariciarte con los dedos, pero por más que mi imaginación volaba, ni tan siquiera me acerqué a verte de lejos. Por la noche vi una estrella caer, y no pensé en ningún deseo, creo que los gasté todos con el genio. Cuando pasaron segundos de haberla visto, la embestí a preguntas, ¿es que no se le puede hacer preguntas a las estrellas? Fue tan grande mi agonía por encontrar respuestas que creo que fui yo la que apagó la luz. Lo se, se que no todas las preguntas tienen respuestas, ni todas las respuestas merecen ser preguntadas... ¿Pero que hago con las palabras que golpean tan duro a mi cabeza? y ¿con ésta forma de ver a través de éstos ojos?.
YO: El dia que me hagas caso y dejes de coser tantos recuerdos colgados en los muros de alma, ese día recordarás por fin quién eres y dejarás de arrepentirte de quién fuiste.
- ¿No habrá lugar entonces para revolotear como un fantasma? ¿dejaré de pretender que todas las noches sean sueños...? Pero, ¿dónde están los días que eran quiméricos? ¿Fueron tan solo una alucinación o un espejismo de mis deseos?
YO: Esos días quedaron aparcados quién sabe dónde, atrapados entre los besos y el pasado, no recuerdo ni como ni cuando pasó, pero dejaste de ver los días como sueños, de esos de los que yo me alimentaba. Desde entonces nada es como soñamos, una vida que no deseo, un deseo que ya no es vida... inundas el camino por donde vamos y de consuelo te sirva, que aun conservo a flote la barca que ganamos, gracias a ella sobrevivo en un mundo lleno de competitividad en el que ya no hay lugar para los débiles, esos quedaron excluidos, o quizá recluidos en algún espacio de utopía, escondidos como tú, que me arrastras contigo.
- Tú que sabes tanto de mí, ¿porque callaste tus consejos? y ahora te quedas autrdido con mis deshechos, esta lucha entre tu y yo... ¿Cuando va a concluir? ¿Cuando nos pondremos de acuerdo?
YO: ...(...)... No es tan fácil meterse en la piel de uno mismo, cuando lo que estás deseando es huir de ella. Me he acostumbrado demasiado a no colarme en ningún pensamiento ni tan siquiera por causalidad, y si lo hice fue tan sigiliosamente, que pasé desapercibida... y me susurras cada noche al acostarte que ahora si notas la soledad... esa que tanto a voces me pediste, y que ahora tanto y tanta... te da miedo. Nunca nos pondremos de acuerdo.
Comentarios Recientes
Es muy profundo todo lo que he leido.
dos, tres...no se cuantos años han pas