Sin fecha de caducidad…

Me cuelgo a algún que otro punto y a parte,
esperanzada en empezar otra página en blanco
sin fecha de caducidad…

….
Nuestras horas son minutos
cuando esperamos saber,
y siglos cuando sabemos
lo que se puede aprender.
….
¡Ojos que a la luz se abrieron
un día para, después,
ciegos tornar a la tierra,
hartos de mirar sin ver!
….
No extrañéis, dulces amigos,
que esté mi frente arrugada;
yo vivo en paz con los hombres
y en guerra con mis entrañas.
ANTONIO MACHADO
Hoy empecé andar y sin fijarme no se como llegué frente a su calle. Pero al notar mi error al girarme, miré hacia atrás sin querer y vi su imagen, y recordé su voz bromeando en las tardes diciéndome que harás, si hay cambio de planes. Hoy empecé a guardar todas sus cartas, las fotos que encontré y algunas lágrimas, pero al tratar de juntar en una caja, todo lo que me dejó olvidé cerrarla y a veces sin querer, cuando todo está en calma, la sombra del dolor asoma su cara y… volver a sentir la oscuridad, a beber la soledad. Hoy tengo que dejar su castillo en el aire, besar el suelo, aceptar un cambio de planes.
(Los Secretos)
Fue esa voz la que intentaba convencerme de lo que era bueno o malo para mí, incluso me hizo escribir una lista mental de lo que me convenía y de lo que no, ¿y que se yo? pensé. Si lo supiera no andaría debatiéndome entre el SI y el NO constantemente. ¿Si pudiera saber lo que aún queda por venir? Un futuro que tanto suspiro por saber y sigue sin brotar de la nada, pero en cambio, por más que intento hundir soplos del pasado… ¡Éste no! no se da por vencido.
Hablo del pasado como puedo hablar de ayer o antes de ayer… los días más próximos a esta noche que quisiera también poder prescindir de ellos.En un momento me doblegué a tanta inconsciencia, me abandoné a la voz de mi interior, que osada! ¿pero donde coño te metes cuando te necesito? Solo apareces cuando más esclavizada a mi angustia me encuentro, para mostrarme con más dureza mi error… tras error, tras error…
Con guitarras en mis oídos me dejo llevar a una ciudad que ya no parece la mía, metida en un paisaje donde ahora solo existo yo y mis imbecilidades que, solo con echarle un vistazo se me revuelven las tripas. ¿porque este grado de estupidez? Inmóvil, mirando con cara de idiota, como si conmigo no fuera la cosa. Esta historia me suena, creo que ya la he vivido antes.
Son tantas las veces que me he prometido despertar, (dudo de mi credibilidad) que hasta me pesa el cuerpo ya solo de pensarlo, me he vuelto perezosa, acomodándome en una vida que a veces me contraría y rabio por ello. En mi lista aparecen cosas que ya casi ni recordaba pero que, seguramente no he sido consciente de que eran el vaivén de mi cabeza y viéndolas de frente parece como si cobraran el significado que tienen. Una de esas cosas decía: “El día siguiente”. Pensé que eso debía ser una broma. ¿Que significado tenía poner en la lista de inconveniencias ésto tan absurdo?
Al hacer el balance de mis pérdidas, despertó mi dormida conciencia. Me quedé a solas con mi acertijo y comprendí lo que quería decirme: “Al día siguiente, estuve debatiéndome en un dilema moral y ético, extrañada aún de lo que me había ocurrido, lo que nunca imaginé que ese dilema acabaría convirtiéndose en un debate continuo…”
Ese día siguiente que parece que nunca va llegar, es más el deseo que el hecho. Siento decir… ¡Que llega! Con prisas, atropello y haciendo su debida justicia. Entonces pienso que sería bueno sumergirme en una profunda amnesia, y así dejar de torturarme con estúpidas ideas que lapidan mi cerebro.
Y en cuanto acabó de zurcir las heridas de
las noches mal dormidas llegué yo
y le llené de flores el jergón para los dos,
sin espinas, de colores, que se rieguen
cuando llore y cuando no, las sulfatamos
con nuestro sudor.
Y me confesó… cuando quieras arrancamos que
en las líneas de la mano lo leyó,
que se acabó el que la quemara el sol,
pero se asustó, ¡como te retumba el pecho!,
tranqui, solo es mi maltrecho corazón,
que se encabrita cuando oye tu voz…
¿Qué coño le pasara que ya no sale a volar ?
¿tal vez le mojó las plumas el relente de la luna?
le volvió loca el sonío de las gotas de rocío
cuando empieza a clarear y aún no se ha dormío
Y me enamoró… aunque era un hada alada y
yo seguía siendo nada no importó,
eramos parte del mismo colchón
hasta que juró,”nos querremos mas que nadie
pa que no corra ni el aire entre tu y yo”,
sentí que me iba faltando el calor…
Le hizo un trato al colchón, con su espuma se forró
el corazón, que anoche era de piedra y al alba era
de mimbre que se dobla antes que partirse…
Amaneció, la vi irse sonriendo, con lo puesto,
por la puerta del balcón, el pelo al viento
diciendome adiós, porque decidió que ya
estaba hasta las tetas de poetas de bragueta y revolcón,
de trovadores de contenedor.
No sé la razón
de la sinrazón
que a mi razón aqueja.