
Con el rencor infectando mi cara al echar la vista atrás, camino por la calle en compañía de la luz de las farolas y la música. Entre la música escucho la voz de mi interior sumergida esta vez, en horas bajas de la noche. Esa voz que a veces se revela, imponiéndose, al fin y al cabo es mi invitada más preciada allí donde no habita nadie, tan solo el silencio divagando en momentos de tristeza, como el que me empujó a salir a caminar a ningún lugar en medio de la noche.
Fue esa voz la que intentaba convencerme de lo que era bueno o malo para mí, incluso me hizo escribir una lista mental de lo que me convenía y de lo que no, ¿y que se yo? pensé. Si lo supiera no andaría debatiéndome entre el SI y el NO constantemente. ¿Si pudiera saber lo que aún queda por venir? Un futuro que tanto suspiro por saber y sigue sin brotar de la nada, pero en cambio, por más que intento hundir soplos del pasado... ¡Éste no! no se da por vencido.
Hablo del pasado como puedo hablar de ayer o antes de ayer... los días más próximos a esta noche que quisiera también poder prescindir de ellos.En un momento me doblegué a tanta inconsciencia, me abandoné a la voz de mi interior, que osada! ¿pero donde coño te metes cuando te necesito? Solo apareces cuando más esclavizada a mi angustia me encuentro, para mostrarme con más dureza mi error... tras error, tras error...
Con guitarras en mis oídos me dejo llevar a una ciudad que ya no parece la mía, metida en un paisaje donde ahora solo existo yo y mis imbecilidades que, solo con echarle un vistazo se me revuelven las tripas. ¿porque este grado de estupidez? Inmóvil, mirando con cara de idiota, como si conmigo no fuera la cosa. Esta historia me suena, creo que ya la he vivido antes.
Son tantas las veces que me he prometido despertar, (dudo de mi credibilidad) que hasta me pesa el cuerpo ya solo de pensarlo, me he vuelto perezosa, acomodándome en una vida que a veces me contraría y rabio por ello. En mi lista aparecen cosas que ya casi ni recordaba pero que, seguramente no he sido consciente de que eran el vaivén de mi cabeza y viéndolas de frente parece como si cobraran el significado que tienen. Una de esas cosas decía: "El día siguiente". Pensé que eso debía ser una broma. ¿Que significado tenía poner en la lista de inconveniencias ésto tan absurdo?
Al hacer el balance de mis pérdidas, despertó mi dormida conciencia. Me quedé a solas con mi acertijo y comprendí lo que quería decirme: "Al día siguiente, estuve debatiéndome en un dilema moral y ético, extrañada aún de lo que me había ocurrido, lo que nunca imaginé que ese dilema acabaría convirtiéndose en un debate continuo..."
Ese día siguiente que parece que nunca va llegar, es más el deseo que el hecho. Siento decir... ¡Que llega! Con prisas, atropello y haciendo su debida justicia. Entonces pienso que sería bueno sumergirme en una profunda amnesia, y así dejar de torturarme con estúpidas ideas que lapidan mi cerebro.
Comentarios Recientes
Es muy profundo todo lo que he leido.
dos, tres...no se cuantos años han pas