Alérgica a los desencuentros…

Hoy las calles se han teñido de rojo y espinas, hoy el día  huele a invernadero. 

Esta mañana, he sacudido el polvo a mi traje de luces, calzado mis zapatos de diez tallas más grande, colgado una flor en mi solapa y  maquillado mi cara de sonrisas.

Sorda a los bostezos y abucheos de los que hoy no se ríen conmigo, he caminado por  senderos en busca de  quimeras, pero he acabado escondiéndome en un matorral de letras.

Hoy Sant Jordi…

….no se ha encontrado conmigo.



Mal de muchos… EPIDEMIA!!

El segundo asalto estaba al caer.  En el Ring de Boxeo, dispuesta a meter el último gancho a mi fracaso…  vuelvo a quedar K.O. en su solo golpe. De fondo, voces que ya no me alientan Y aplausos que no me hacen volver en sí, tirada en el suelo nuevamente, esperando al próximo asalto, decido no levantar la vista… no se le vaya a ocurrir volver a atacar por la espalda, dejo que se me agote el tiempo y renuncio a vencer… Sonámbula en mi inconsciencia, aturdida y torpe, me paseo a media luz. Estúpida y asombrosamente mema, es como me siento en el cuadrilátero, que merodeo de un extremo al otro todo su recorrido, sin que paren de rondar en mi cabeza frases frustradas sin sentido que no tuve el valor de articular, se han quedado en el deshecho de mi sentido común, esperando a ser arrojadas con toda su fuerza en el próximo asalto… palabras apiladas, que se extrañan entre sí al verse una junto a la otra, se escampan y desparecen dejándome otra vez en la estacada.



La ciudad de los Callados

Las puertas se abren cuando el sol despunta y cierran cuando éste comienza a adormilarse. Allí solo sopla la calma y la paz de los días. Cuando atraviesas el umbral de su entrada solo se puede oír el silencio de los callados. Nadie nunca explicó como se encuentran allí porque son mudos quién la habitan y tú el que se convirtió con prisas y obligado en otro habitante más como ellos. Por eso es que, son contadas las veces que me pierdo por allí, porque permaneces siempre en silencio, solo distingo tu nombre escrito en la pared, que repaso una y mil veces mientras permanezco paralizada como si mi existencia allí se me hubiera detencido aquel día, pero el tiempo no renunció a continuar, y ya son nueve los años que te mudaste a la ciudad, nunca recogí una carta de despedida y, eso es lo que me hace pensar que algún día nos encontraremos de nuevo, cuando sea yo la que habite esa ciudad. A pesar de que se, que es ahí donde te encuentras, te extraño como el día en que decidiste marchar…



Hoy seré Yo

Que difícil me lo ponen cuando me piden que me defina. ¿Como definirse a uno mismo? ¿no es más fácil que lo hagan los demás?. Soy incapaz de darme un regalo para mis oídos, reconocer que soy buena en esto o en lo otro, pero es que, una de las cosas que me ha enseñado la vida es que tirarme flores puede salir muy caro, además de que siempre creía que podría parecer un poco ridículo y presuntuosa, aunque reconozco que me equivoco cuando veo a alguien que muestra todos sus valores y lo mejor de sí y me parece hasta burlesco y creído lo que hace, hecho que me ha marcado la sociedad en la que vivo y que me ha enseñado desde niña…

Siempre oí decir, que hay que saber valorar y querese a uno mismo, pero nadie o muy pocos son los que consiguen exhibirlo ante los demás, por el miedo al rechazo o al que dirán, yo creo que soy una de esas personas que nunca sabría definirse sin mostrar una caricatura de si misma, al fin y al cabo, cada persona tiene su talento, un don, una gracia o una desgracia… ¿no es peor que sean los demás los que valoren tus quehaceres? no serán ellos los que cometan mis equivocaciones, pero si serán los que juzguen y critiquen mis actos, como en su día los aplaudieron. ¿Que mejor crítico que uno mismo? tanto para glorificarse como para tacharse de algo, porque…

Soy yo la que he decidido ser casi todo el tiempo una niña que aún estando cada vez más cerca de la frontera de los 30, no puede estar sola de ninguna de las maneras, necesita gente a su alrededor aunque solo sea por escuchar sus voces y tiene miedo a quedarse a solas con ella y que le trastorne el pensamiento.

Soy yo la que no puede decir nunca que NO y sentir culpabilidad de haberlo dicho alguna vez, aunque la ocasión lo mereciera, la que tiene la necesidad de sentirse útil para todo y está a punto siempre para dar.

Soy yo la que tiene una gran facilidad de enamoramiento solo con un beso y a la que le pierden los uniformes…

Soy yo la que decide tener mal carácter cuando tiene un mal día con los que más cerca están, y la que sufre de malos despertares, la que aunque se pasara la vida dando clases de guitarra nunca aprendería…

Soy yo la que está siempre dispuesta para escuchar y tiene la gran necesidad de ser escuchada,  la impertienente, la testaruda, la mimada, la que tiene tanto miedo escénico, la que le pierden los mimos y los abrazos, y la que todavía no ha aprendido a ser egoísta…

Soy yo…